lunes, 18 de abril de 2011

ZAPATELO Y EL MONOPOLY

Es como el chiste. ¿Cómo se dice Caja de Ahorros en chino? Tela Complo. Quién sabe. Igual Bankia acaba llamándose Banklia y Bancaja en el Banco Mandarín. Si la tienda de ultramarinos que teníamos en el barrio se ha convertido en Almacenes el Dragón de Manchuria, por qué no iba a pasar lo mismo con otros negocios, ¿verdad?, por ejemplo, las entidades financieras.
Que ahí los que están interesados en irse abriendo camino, no son los chinos que vienen a España a establecerse aquí montando sus negocios familiares, sino los chinos que están en china y que gobiernan China, y que ven interesantes oportunidades de negocio en las nuevas cajas de ahorro que han quedado constituidas en España, a base de fusiones y alianzas estratégicas, y que andan necesitadas, muchas de ellas, de dinerito fresco con el que cubrir las exigencias de capital que ha establecido el gobierno.
Nuestras cajas de ahorro andan publicitándose en los mercados a la busca de inversores dispuestos a jugarse su dinero para sacarle partido, claro, para ganar, y los chinos que gobiernan China están interesados en meterse ahí de cabeza a través del Fondo Soberano, que como su nombre indica, es del Estado chino, es el instrumento que tiene el gobierno de allí para invertir el dinero del Estado y rentabilizarlo.
A diferencia de lo que ocurre con casi todas las naciones occidentales, que hemos pasado por una crisis de caballo y andamos, en el mejor de los casos, aún renqueando, la China va de sobrada. No porque le guste exhibir músculo (que también) sino porque, en efecto, a día de hoy su índice de crecimiento económico sigue disparado (al 10%) y el Fondo Soberano tiene miles de millones de euros para invertirlos en negocios que le resulten atractivos en cualquier lugar del mundo.
Esta mañana, el vicepresidente de la CIC le comentó al presidente del gobierno español, Lolíguez Zapatelo, con el que estaba desayunando, que ellos tienen ahora mismo unos nueve mil millones.Y que le ivan a comprar hasta los calzoncillos.
Ahí los tenemos, José Luis, muertos de asco, y habíamos pensado en los bancos ésos raros que tenéis vosotros, ¿cómo se llaman? Eso, las Cajas. Y a Zapatelo se le debieron hacer los ojos chiribitas, ¿no?, de tanto que se le apaisaron pareció que él mismo se volvía chino. Nueve mil millones de golpe, tú fíjate, la mitad del problema resuelto.
Estaba en el desayuno también Jin Qi, que es una señora consejera del Banco Central de China -se llama Banco Popular, pero no tiene nada que ver con el Banco Popular de aquí-, y que ha redoblado la alegría de la delegación española al confirmar que van a seguir comprando bonos españoles, más deuda pública, sí, porque se fían mucho de España, es correcto; bueno, porque se fían mucho de España y porque nuestra deuda soberana ofrece un interés que les parece muy atractivo.
Recordemos este pequeño detalle cuanto antes: China será comunista y lo que Hu Jintao quiera, pero cuando se pone a hacer negocios no perdona una plusvalía.
El régimen chino no es una Fundación sin ánimo de lucro que le paga una beca a los países que están necesitados, es una máquina de hacer dinero q. Tacita a tacita, el Estado chino ha ido tomando posiciones, y propiedades, en un montón de naciones. Se atribuye a Confucio la siguiente reflexión: “Transporta un puñado de tierra cada día y construirás una montaña”. China hace tiempo que tiene una montaña de propiedades en el exterior. Propiedades no de chinos que se juegan su dinero, sino del Estado, de un régimen que es la antítesis de la transparencia, la separación de poderes y la fiscalización de lo público que son santo y seña de las democracias occidentales. Antes se le llamaba colonización comercial, pero ahora se le dice diplomacia económica. Así la llamó Zapatero esta mañana. La diplomacia económica, que es la más diplomática de las diplomacias porque ahí sí que ni se te ocurre decirle nada negativo al tipo al que le estás intentando colocar tu producto. Es más, una vez que te compra tu obligación es mostrarte hondamente agradecido. Casi conmovido. Hoy se respira en España gratitud y afecto a la madre China.

Los españoles, tocados en su fibra más sensible por el manguerazo que nos va a meter Hu Jintao, entraban a las tiendas de los chinos, sólo para confraternizar, agradecidos, con los inmigrantes; reservaban mesa en los restaurantes chinos sólo para que ellos vean que también nosotros, en la austera medida de nuestras posibilidades, queremos invertir en su prosperidad como colectivo.
¡Viva China!, se escuchaba en las calles. Y Hu Jintao, en la intimidad de su despacho sigue jugando al solitario en el tablero del monopoly.

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