lunes, 15 de noviembre de 2010

MIRAR A OTRO LADO

Los dramáticos sucesos de estos días en El Aaiún, son la descarnada confirmación de que hace tiempo el pueblo Saharaui ha sido abandonado a su suerte, no solo por nosotros también por la comunidad internacional.
Marruecos ha estado y estará reprimiendo con impunidad cualquier reivindicación de los saharauis, ya sea territorial o en demanda de unas condiciones de vida dignas. Las condenas exteriores nunca llegan muy lejos.España, según su actual ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, constata el control marroquí del Sahara, pero no reconoce su legalidad. Poco más hace el Gobierno español, aunque la responsabilidad histórica de nuestro país es grande.
Francia por su parte, evita cualquier censura, la Unión Europea mantiene a Rabat el estatus de socio preferente a pesar de las continuas violaciones de los derechos humanos, y Estados Unidos ni se plantea hacer reproches a quien es su principal aliado en el Magreb.
La monarquía alauita es una pantalla de seguridad contra el terrorismo islamista y contra la inmigración incontrolada, así que miramos para otro lado cuando se salta a la torera todos los derechos del pueblo saharaui.

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