lunes, 23 de agosto de 2010

VIRGO

VIRGO

23 de Agosto al 22 de Septiembre

Simboliza: La búsqueda de la perfección, la crítica, el análisis, la lógica, el sistema, la laboriosidad, el detalle, las ocupaciones subalternas, el proletariado, el servicio, la salud, las artesanías, la eficiencia, las fábricas, los animales domésticos

Positivo: Son serviciales, analíticos, perfeccionistas, exigentes, ordenados pulcros, meticulosos, aseados, sistemáticos, laboriosos, modestos, lógicos previsores, prácticos, cuando logran superar la excesiva pulcritud se vuelven amantes de las mascotas.

Negativo: Son hipercríticos, quisquillosos, exigentes, remilgados hipocondríacos, escépticos, incrédulos, tacaños, inhibidos, poco o nada afectuosos, ya que no les gusta delegar toman demasiadas responsabilidades.

Elemento: Tierra

Piedras: Jaspe, Topacio

Planeta: Mercurio

Flores: Jazmín

Colores: Verde, Marrón

Animales: Hormiga, Abeja, Ratón


viernes, 20 de agosto de 2010

TAPIES SE GRADUA LA VISTA

Hacía más de cuarenta años que el artista catalán Antoni Tàpies no acudía al oculista para graduarse las gafas. Durante todo este tiempo ha estado trabajando con normalidad, pero al mejorar su visión ha quedado estupefacto con los cuadros que ha estado pintando en las últimas décadas.
“Yo pensaba que hacía cosas bonitas, como muy difuminadas, lo típico para poner encima del sofá. Y ahora veo que llevo toda mi puta vida pintando rayotes y cosas mal hechas sin ningún sentido. ¿Por qué nadie me avisó?” dijo Tàpies, encolerizado, durante la rueda de prensa que convocó ayer por la tarde para anunciar que se retira del arte.
En la rueda de prensa explicó que, al recibir su nuevo par de gafas, se plantó delante de uno de sus cuadros más emblemáticos, “Oda a Catalunya 5″ . Al verlo no lo reconoció: “Yo pensaba que ese cuadro era bonito porque parecía un campo de amapolas o una puesta de sol y lo que me encuentro son las huellas de sangre que ha dejado un zombi aporreando una ventana”.Mientras confesaba lo que sintió al comprobar que había desperdiciado su vida pintando “sin ver tres en un burro”, el artista iba atacando a los que se dedicaron a encumbrar su obra y a gestionar la fundación que lleva su nombre.
“¿A quién narices se le ocurrió poner todos esos alambres en lo alto del edificio de mi fundación? Yo pensaba que eran antenas de televisión. Y ya me extrañaba, porque no hay un sólo aparato de televisión en todo el edificio. Antes me daba igual porque no veía un pijo, pero ahora es otra cosa, quiero ver la tele y, si esos hierros no reciben la TDT, que los quiten”. Tàpies, ya sin atender a razones y sumido en una espiral de berrinches, anunció que sustituirá todos los cuadros de su fundación por pantallas de plasma.
El pintor acusa a sus representantes de haberle “comido la cabeza” durante años para que “siguiera pintando y haciendo el ridículo” y así, mientras él pensaba que sus cuadros eran manchas bonitas, se lucraban todos sus allegados. “He sido una marioneta todo este tiempo. Una marioneta ciega encadenada a un pincel y a lienzos enormes”, ha confesado con un hilo de voz al final de la rueda de prensa. Luego se ha puesto a llorar y se le han caído las gafas. Sus representantes se lo han llevado de allí antes de que pudiera encontrarlas.

jueves, 19 de agosto de 2010

ENERGIA

Desde que empezamos a calentarnos en las cavernas y a usar la parrilla dominguera, nos hemos definido como insaciables depredadores de energía.
Primero talamos bosques, luego llenamos de humo la atmosfera y ahora nos viene el calentón del planeta a costa de devorar petróleo.
Las imágenes del golfo de México negro como el carbón, nos ha puesto en máxima alerta sobre la glotonería energética. Las vacaciones, con el retorno a la naturaleza, son un brindis al sol. Apagamos la tele que seguramente es el electrodoméstico que menos gasta. Nos entregamos a la vista del paisaje y abandonamos la televisión dejando su audiencia, plana como una tabla.
Solo las noticias, reflejo de la crisis mantienen nuestra atención. El resto es reposiciones o retales de temporada. Con la retransmisión del primer partido de futbol todo volverá a su sitio. Nos consolaremos con la perdida del campo y lo cambiaremos por el verde digital.
Volveremos a ser lagartos de butaca devorando energía y encontrando consuelo vano en algún documental. Quizá sueñe con un verano televisivo permanente, y asi lograr un consumo energético bajo y autolimitado, y a lo mejor se me olvida de a quien votar.

miércoles, 18 de agosto de 2010

EL COBRADOR DEL FRAC

Tradicionalmente, en épocas de crisis florecen ciertos sectores del mercado que ven oportunidad de negocio donde los demás sólo perciben vacío y desesperación. Las agencias de cobro a morosos son un claro ejemplo de ello: durante los periodos de recesión es fácil encontrar por la calle a un señor siendo perseguido por un cobrador del frac que, con su célebre chaqué y su sombrero de copa, avergüenza al deudor para que pague. El negocio llegó a la cumbre con la crisis de 1993, pero la gravedad de la situación económica actual está generando dinámicas imprevistas: algunos cobradores del frac han contratado los servicios de su propia empresa para perseguir a otros cobradores que les debían dinero. La situación ha derivado en una compleja espiral aderezada con denuncias por acoso laboral y está poniendo en jaque este modelo de negocio.
“Un compañero me debía mil euros pero con la historia de la crisis no me los devolvía. Decidí utilizar los servicios de mi propia empresa, creí que sería un elemento adicional de presión. No le sentó muy bien la cosa, así que se inventó una deuda y contrató a otro compañero para que me persiguiera a mí, pero como él no tiene dinero, o eso dice, no pagó los servicios de ese tercer cobrador, que ahora ha contratado a otro para que le persiga también”. Esta situación que describe Javier, uno de los cobradores, derivó en denuncias por acoso laboral: “es una cuestión de matiz: ¿el chico que me persigue vestido como yo está haciendo su trabajo o me está acosando como compañero?” reflexiona Juan. La agencia de cobro actuó inmediatamente cuando se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo. “No podíamos permitir que el ambiente de trabajo se enrareciera. En una ocasión vi que uno de nuestros empleados se reclamaba dinero a sí mismo e intentaba ridiculizarse ante un espejo. Fue entonces cuando prohibimos que nuestros propios empleados se convirtieran en clientes” explica el consejero delegado de la empresa “Cobradores del frac”.
La medida, sin embargo, no fue suficiente. “Como ya no podía acudir al cobrador del frac, decidí contratar los servicios de la competencia, los cobradores que se disfrazan de Pantera Rosa y Superman. Pero resulta que perdí una de las demandas por acoso que me habían interpuesto anteriormente, me pidieron una indemnización y no pude hacer frente al pago de esa Pantera Rosa. Y vino otra a perseguirme a mí. Como mi compañero, el que no paga ni muerto, copió mi estrategia y contrató a un señor disfrazado de Pikachu, acabé siendo perseguido por una Pantera Rosa y un Pikachu de metro noventa”. “Cobradores del frac” ha decidido ahora denunciar a las agencias de la Pantera Rosa y de los Supermanes cobradores, respectivamente, acusándolas de espionaje industrial “porque se dedican a examinar los movimientos de nuestros empleados y recaban por tanto información privilegiada” afirma el consejero delegado.
“Es un bucle” -dice José, abogado experto en estas situaciones-, “todos y cada uno de los agentes del país está persiguiendo a otro. Y, por supuesto, los que persiguen están siendo acosados por un cobrador de otra agencia. A otro nivel, las agencias se acosan entre ellas con querellas y esto es ya un caos”. Encima, las primeras bajas laborales no se han hecho esperar. “Seguir y ser seguido por otro cobrador es durísimo. Sabemos todos los trucos, así que no podemos escapar unos de otros, apenas hemos dormido en las últimas semanas. Permanecemos juntos con los ojos bien abiertos, sin hablar, mirándonos de reojo…” dice un cobrador de San Pancracio. “No es nada personal, es sólo trabajo. Este y yo habíamos tomado cañas juntos y todo. Y volveremos a hacerlo en cuanto pague lo que debe, ¿eh, Fermín?” añade un caballero con esmoquin rosa que le acompaña.
Dado que la persecución es mutua, poco a poco los cobradores han ido agrupándose en pequeños grupos y éstos en otros mayores. El último recuento oficial del más numeroso de ellos constaba de una población de ciento cincuenta y cinco señores vestidos de frac, quince Supermanes, tres Panteras Rosas, dos Mazinger, cuatro Naranjitos, un Obama y toda la dinastía Ming; no obstante, diversos testimonios afirman que podrían haber alcanzado ya los 300 individuos. Se les vio por última vez en la Sierra el pasado miércoles.

martes, 17 de agosto de 2010

OPA A CARREFOUR

Juan ha acumulado vales de descuento de Carrefour durante los últimos años hasta el punto de que la suma asciende ya a casi dos millones distribuidos en cheques recortables de cinco euros. Dado que no va a usar esos descuentos para comprar productos de la cadena, cree que tiene derecho a asistir a las juntas de accionistas de la empresa francesa. Sin embargo, hace dos semanas fue expulsado de una de las reuniones. Resentido, tiene la intención de emprender una opa hostil contra la compañía.
Como no podía ser de otra manera, Juan me ha citado a las puertas de un Carrefour. Su aspecto no es el de un cliente más: viste traje y lleva un maletín que no suelta en ningún momento. Insiste en entrar al supermercado “a comer”, cosa que no termino de entender. Mientras recorremos los interminables pasillos, habla de cómo la crisis ha beneficiado a los productos de marca blanca de la cadena, a la que se refiere en todo momento como si fuera parcialmente suya. Saluda a todos los empleados por el nombre de pila.
Tan convencido está de que “al menos una parte” de la empresa le pertenece que va ofreciéndome cualquiera de los productos de las estanterías para comer como si estuviera en su casa: abre paquetes de pistachos, prueba yogures, bebe refrescos… cuando se empeña en tomar un vermú en las sillas de cámping de exposición de la sección de jardinería, un par de guardias de seguridad hacen acto de presencia. Pese a prometer que les dará “días de libre disposición si nos dejáis tranquilos”, los guardias son insobornables y obligan a Juan a desembolsar todo lo que ha consumido.
Por suerte, vales de descuento no faltan -lo descubro cuando abre su preciado maletín- y Juan paga los productos sin discutir aunque, cuando salimos de la línea de cajas, tiene lágrimas en los ojos. “Esto es como cuando me expulsaron de la junta de accionistas. Y tengo dos millones de euros invertidos en esta empresa, merezco más respeto. Ya me la jugaron cuando tuve que tirar todos los vales de Pryca porque ‘ya no servían para nada’. No es justo”, dice indignado. No parece un buen momento para hacerle entender que si Carrefour pensara que sus cheques de descuento son equiparables a acciones de la compañía ni los regalaría ni los imprimiría en colores tan chillones.
Dado que no hemos podido terminar de comer dentro del súper, nos dirigimos al restaurante que hay junto a la entrada. Mientras esperamos que nos traigan una paella, Juan habla de lo mucho que ha trabajado para acumular tantos bonos. “Me he buscado dos o tres problemillas por abrir los buzones de los vecinos y recortar sus boletines de ofertas. ¿Pero para qué los querían? Hubieran comprado latas de atún o tejanos de mala calidad. Yo tenía un proyecto más ambicioso”, dice. “Ahora voy a acumular más vales. Al menos el doble. Admito que dos millones de euros es poco dinero para una empresa tan grande y que por eso quizá no me tienen en consideración. Pero si eso tampoco funciona iremos a los tribunales porque esto es de justicia”. Cuando llega la hora de pagar, el camarero le dice educadamente que los vales de descuento sólo se admiten en el súper. Tras mucho insistir y amenazar con “recortes de personal”, el camarero, más harto que asustado, le admite los vales y le deja marchar.

viernes, 13 de agosto de 2010

ESPERANDO LA OLA

Hasta los poetas recurren a las olas del mar para expresar el constante retorno... Hasta el tiempo se convierte en metáfora en la orilla de la playa, donde estos días estivales la crisis se parece a esa nube puñetera y persistente, que no se va.
Volverá el invierno frío para dejarnos helados y el rosario de estadísticas en gris y negro, pero nos pillara con pantalones largos y calzoncillos de felpa.
Casi sin darnos cuenta llevamos tres años de la crisis, de aquellas hipotecas basura americanas. Cedió la puerta y salio el alud de escombros, escombros que el capitalismo descontrolado se precipito en esconder debajo la alfombra, pensando que no lo veríamos.
Desde entonces, nos han dicho que nada volverá a ser como antes y todo cambiara. Yo empiezo a dudar si ese discurso sea solo un mero acto de contrición, obligado por las circunstancias. Estamos achicando el agua, pero no arreglamos la gotera del techo y el nivel de agua sigue subiendo.
Greenpeace ha difundido fotos antiguas y actuales de la costa, donde se observa la transformación salvaje de la misma. Las olas son las mismas pero el alrededor es muy distinto.
He visto lo que fueron frondosos pinares ahora calcinados, he visto urbanizaciones donde había higueras y huertos. Es jodido reconocer que esa voracidad ha traído parte de nuestro bienestar y ha sido a la vez, causante de esta puñetera crisis.
Ha vuelto el verano de nevera, hamaca y bocata, si es que alguna vez no fue así. Entre tanto los “listos” que nacieron como hormigas al calor del sector inmobiliario deben estar como los lagartos, hibernando en algún sitio, esperando la ola que siempre acaba por volver, los devuelva a la orilla.
Volverán a sacar el dinero de debajo del colchón y veremos entonces que pasa.

jueves, 12 de agosto de 2010

REFLEJOS II

Ya sabes, coge la maquina y a disparar reflejos

miércoles, 11 de agosto de 2010

LA ULTIMA PAELLA

El consumo excesivo de ensalada me constipa el ánimo, me contrae las gónadas y me provoca astenia espiritual. La típica de lechuga, vamos Pero lo que es la ensalada en sí, la de lechugas y forrajes varios, es un coñazo que se inventó para entretenernos picando hierba mientras llega el arroz.
Un matahambre pensado por algún antiguo cocinero astuto que no sabía qué hacer con las malas hierbas del jardín de su casa, les puso nombres molones (rúcula, brotes de primavera, canónigo y cosas así) y que no se le querían comer ni las cabras.
Se acaba el verano y a los males propios de la situación (ese decidido e irrevocable “lo dejo todo y me quedo aquí en la playa de hippie, vendiendo pulseras y haciendo colgantes con escrotos de cangrejo”.
¿Para qué cocinar ya, si la vida no tiene sentido? Si pronto todo será gris, aburrido y con jefe. Pero bueno, no te dejes llevar por la desesperación (o sí, pero que no te quite el hambre) y mantengamos la calma. Saca los pies del agua, suelta el cubito y la pala a los que te aferras con angustia (que además no son tuyos, que se los has quitado a un niño despistado y ahora te mira con odio) y disponte a despedir el verano heroicamente con un arroz con gambas.
Qué entrañable pareja. Pocas cosas apetecen más, después de un día de playa o piscina que una duchita para quitarnos la sal, el cloro (y lo que fuera eso calentito que hemos sentido al nadar cerca de un niño) y zamparnos un buen plato de arroz con gambas. Porque un arroz veraniego debe tener gambas. Luego verduras y todas las zarandajas acompañantes que quieras. Pero ¿un arroz estival sin gambas? Además las gambas deben tener una proporción justa y razonable en nuestro plato. Decía el emperador chino Chen-Nung que la relación armónica, según el Tao, es de una gamba por grano de arroz. Los emperadores chinos siempre han tenido una cierta tendencia hacia la desmesura (véanse la muralla China y las uñarracas de Fu Manchú) pero no obstante es una referencia histórica no desdeñable.
En cualquier caso mucho mejor que la de algunos chiringuitos, cuya proporción de gambas en el plato es la de las que se va a comer el dueño a nuestra salud, por vendernos a precios de marisco un arroz viudo teñido de amarillo, adornado con bigotes de crustáceo y chirlas vacías y si te descuidas te meten sardinas, que gamba fresca no había.

martes, 10 de agosto de 2010

ZARAGOZA VERSION 3.0

Me gusta agosto de tormentas y cierzo en Zaragoza. Aquí estamos, como siempre a medio gas, disfrutando con lectura de digestiones sencillas.
Aquí pasamos del Benidorm bizarro, con actuaciones de María Jesús, con acordeón en el precio, rodeada de rascacielos y luces de neón,
y jubilados a mogollón.
Aquí pasamos hasta de un Salou renovado, que es la cuarta capital aragonesa, con permiso de Soria. Soria, la ciudad sin aire acondicionado, ni falta que le hace.
Hay un eslabón más en las urbanizaciones costeras, que confunden los pueblos con una mixtura de paella, sangría y playa. Me gustan los pueblos costeros silenciosos, de esos que no existen, aunque no queden librerías e incluso la Ley de Costas hayan engullido más de un chirigito. Aquí por Zaragoza, medio vacía, tranquila, de sustituciones y media mañana, prensa esquelética. Me gusta, no queda otro remedio, la Zaragoza de terrazas en las riberas renovadas (que para algo sirvió la Expo) y los parques y los granizados espirituosos para ayudar a combatir el caluroso insomnio. De todas maneras si vais a salir, no olvidaros de ponerse el cinturón o no llegareis a presidentes de Gobierno. ¡Que país!

lunes, 9 de agosto de 2010

Mr. MARSHALL

VINI VIDI VINCIT. Michelle Obama y su hija, (con una inmensa cuadrilla de escoltas) han sido vecinas y huéspedes de Marbella, por unos días.
Todos los medios se han hecho eco de la noticia y se han dedicado a entrevistar a todo cristo viviente diciendo lo que supondrá para la Costa del Sol estos ilustres visitantes. La verdad es que con la corrupción campando durante años, con la jet con los pies en polvorosa, la Costa del Sol llevaba años alicaída y tan solo Cachuli, la Pantoja y algún otro chorizo mantenían la atención. La Casa Blanca se ha quedado a medio gas.
Pero esto va a cambiar, Mrs. Obama, como Mister Marshall va a llenar la zona de dinero. Como en la Peli de Berlanga, se ha adornado el escenario con palmeras y carteles de bienvenida, claro que estos han sido retirados antes de su visita pues cantaban un huevo. Ahora las dueñas de boutiques, sueñan que los famosos vuelvan a gastarse su dinero en sus tiendas. Los hoteleros sueñan con una temporada de ocupación completa. Los joyeros sueñan con vender sus exclusivos diseños. Los restaurantes sueñan con volver a servir sus exquisitos y deliciosos manjares. Los chiringuitos sueñan con que lleguen los guiris y este año no tengan que cerrar el negocio.
Todos han soñado. Pero las Obama, han visitado la ciudad con discreción, solo han querido ser unas turistas mas, si las televisiones les dejaban. Y se han ido por donde vinieron, con su avión presidencial. El sueño se ha terminado y veremos lo que queda cuando despertemos.